Como ya se ha comentado, el pueblo de Chóvar se encuentra formando una cuña en la zona valenciano-parlante de la Plana y Camp de Morvedre. Es por esto que el habla chovera ha asimilado multitud de elementos propios del valenciano. La principal influencia se hace notar en el léxico; basta con dar un vistazo al diccionario para encontrar una nutrida serie de términos directamente importados del "valencià". He aquí una pequeña muestra:
garrofa, vernís, senia, resopar, bufar, albercoc, calentura, espenta, pernil, ninot, taca...
La lista es muy larga, como puede notarse si se consulta las páginas del diccionario.
Pero lo más curioso es sin lugar a dudas cuando nos encontramos con una serie de palabras valencianas que han sufrido un proceso de "castellanización"; para entendernos, se trata de unos vocablos valencianos que han sido cambiados en su estructura y pronunciación, traducidos literalmente a veces, o incluyendo algún elemento más propio, adaptándolos así a la "esfera castellana". Son éstas las palabras más jugosas, si se permite la expresión, y las que dan al habla chovera ese toque tan peculiar y, porque no, tan encantador. Algunos ejemplos son los siguientes (entre paréntesis viene la palabra valenciana de la que procede la palabra "chovera"):
filistrón (finestró), baticuello (bescoll), aliacrán (aliacrà), cadujo (caduf), glopear (glopejar), estijeras (estisores), tollo (toll), rata pená (rat penat), pastiso (pastís), ajá (aixà), raspajo (raspall)...
Nótese que en todos los casos la palabra chovera "suena" a castellano. Este hecho incrementa notablemente la riqueza del habla, pues no solo disponemos de las palabras castellanas de por sí, sino que además contamos con todas las palabras propias creadas a partir del valenciano. Un auténtico lujo.
Otro rasgo valenciano es la pronunciación en "s" del fonema "(", o para que nos entendamos, de la pronunciación en "sa", "se", "si", "so", "su" de los conjuntos "za", "ce", "ci", "zo", "zu". Como en el caso del valenciano, hay una diferenciación entre la "s" sorda y la "s" sonora, y así por ejemplo, en el habla chovera no suena igual la "s" de "casa" que la "s" de "plasa" (ya que esta última en realidad procede de la palabra "plaza", y por tanto debe pronunciarse como una "s" sonora y no sorda, como en "casa"). Estos rasgos de pronunciación se han ido pasando de generación en generación, y proporciona al habla chovera de nuevo una mayor riqueza que la inherente al castellano-aragonés; si se va al apartado de "rasgos particulares" se podrán descubrir nuevos detalles de pronunciación aún mucho más curiosos. Este hecho hace que en "chovero" deberían escribirse con "s" muchas palabras que en castellano no la presentan, como "sumbar" (zumbar), "sampabollos" (zampabollos), etc., pero hemos preferido su escritura en "chovero" y además su inclusión en el diccionario debido a que estas palabras adquieren una connotación especial en el habla chovera.
Muchos nombres de árboles acaban con el sufijo "-ero" o "-era". Esto deriva de la terminación "-er" con la cual en valenciano se designan a todas las especies arbóreas. Como ejemplos podemos citar a los siguientes casos:
almendrero (ametler), naranjero (taronger), olivera, garrofera, serollera...
Por último, muchas expresiones o voces típicas del chovero proceden directamente del valenciano, o bien de una especie de traducción literal o "castellanización" de los términos, tal y como ocurría con las palabras sueltas. Así tenemos la expresión "hase(r)se mal" (hacerse daño), que no es más que una "castellanización" del "fer-se mal" valenciano.