Según hemos explicado en lo que concierne a los orígenes del habla chovera, el sustrato aragonés ha permanecido en la base del habla de todos los pueblos de Aragón, y por añadidura, de todos aquellos pueblos y comarcas que estuvieron hace largos siglos dentro de la órbita aragonesa, entre los que cabe contar a Chóvar.
En muchas ocasiones, este sustrato se hace bastante patente, como vamos a intentar discernir ahora. Lo primero que llama la atención en la presencia de muchas palabras que tienen origen directamente aragonés, como "aladro", "curruca", "garba", "mardano" o "rosigón". Si alguna vez estáis en algún pueblo de Aragón y escucháis alguna de estas palabras, ¡que no os sorprenda! Es simplemente la demostración de que a nosotros nos unen más vínculos con los habitantes de Teruel, Zaragoza y Huesca de lo que creemos.
Existen además un sinfín de palabras de origen incierto, que no son valencianas, pero que tampoco podemos encontrar en la lengua castellana. Por su fonética y construcción, parecen estar también relacionadas con el aragonés que se habló en nuestra comarca desde la época de la reconquista. Estas palabras son "rocha", "motilón", "arretranco", "ajuponao", etc. En total, podemos decir que el aragonés ha brindado un jugoso vocabulario al chovero.
El siguiente rasgo aragonés del que podemos dar cuenta, es además el primero del que da cuenta la gente que viene al pueblo y oye hablar a sus gentes. Se trata de la terminación del diminutivo "-ico", típica de la lengua aragonesa: "pequeñico", "arbolico", "casica". Esto nos situa de nuevo en la esfera lingüística del castellano-aragonés, que es donde hemos emplazado desde un primer momento al habla chovero.
Otro rasgo procedente del aragonés es el cambio de pronunciación de las palabras terminadas en "ado" que pasan a pronunciarse "au" y de las palabras acabadas en "ada" que se pronuncian como una "a" tónica. Ejemplos: "cansau", "animalá" (por "cansado" y "animalada").
Por último, y como detalle muy curioso, existe un rasgo aragonés muy peculiar: en la construcción de la forma verbal del pretérito perfecto compuesto, "yo he" se utiliza la forma "yo hai", quedando conjugado de la siguiente manera:
"yo hai comido a las dos", (yo he comido a las dos)
"m´hai hecho mal" (me he hecho daño)
Pues bien,. en la antigua lengua aragonesa, la primera persona del sin gular del presente de indicativo del verbo "haber" resulta que es "yo hei". Como vemos, la evolución de los años ha ido transformando esta voz en la actual "yo hai", típicamente del habla chovera, pero es imposible negar su origen aragonés, como también lo es una gran parte de la cultura e historia de Chóvar. Queramos o no, el hecho aragonés está en nuestro subconsciente colectivo.
Recientemente he tenido acceso a algunas páginas web relacionadas con la lengua aragonesa que han conseguido afianzar mi teoría sobre los rasgos aragoneses del habla chovera. En este sentido, tengo mucho que agradecer a las nuevas tecnologías, excelente medio para poder llegar a ciertas informaciones de forma rápida y barata.
En primer lugar, visité una web de un pueblo del rincón de Ademuz llamado Casas Bajas, en la cual podíamos ver ola existencia de curiosas palabras, muchas de ellas de procedencia aragonesa, y que también se encuentran en el habla chovera. La palabra que mayor sensación me causó fue "adaza", similar a nuestra "adasa" (maíz), aunque nosotros la pronunciemos con "s". No hace mucho, conocí a una persona natural de Enguera, un pueblo del interior de Valencia, pero muy al sur y alejado del Rincón de Ademuz y del Alto Palancia. También utilizaban el término "adaza" para referirse al maíz (en realidad, la "adaza" procede del árabe "'adasa", que es una forma de llamar al "sorgo" o "zahina", una gramínea de aspecto muy similar al maíz; la palabra acabó designando al maíz en toda la zona de ámbito aragonés). Poco después, una amiga mía cuya familia es zaragozana me enumeró algunas palabras aragonesas también usadas en el chovero, como "esbrafar". Aunque se trate de unas pocas palabras,!
para mí es el ejemplo claro y patente del origen aragonés de todas las hablas de estas comarcas valencianas y castellonenses. Al menos esta es la única manera de explicar como se puedan dar palabras tan similares en lugares tan alejados. Y no se trata de ninguna teoría descabellada
En segundo lugar, tuve acceso a un pequeño vocabulario aragones-catalán-castellano, con palabras comunes y de ámbito cotidiano. Es sorprendente La cantidad de términos que se pueden reconocer en estas páginas. Da la impresión de que podríamos escuchar a alguien hablando en su lengua aragonesa sin ningún problema de falta de entendimiento: abadexo, alberxena, garchofa, tonina, barza, espargo, estiseras, feleguera, gayata, libiano, misto, niéspola, pansa, papirroi, raboso, zafrán, sargantana, zelebro, suco...Como se puede observar, estas palabras pueden ser entendidas sin ninguna dificultad por un chovero, ¡¡y están todas escritas en un perfecto aragonés!! Todo esto que describo aquí son para mí evidencias de nuestro pasado común con Teruel, Zaragoza y Huesca, algo que no ha podido ser borrado de la historia gracias al habla de la gente de los pueblos, que no entienden de fronteras ni de provincias; simplemente hablan del mismo modo que lo hacían sus abuelos, y los abuelos de !
estos, y así en una sucesión de siglos. ¿No os parecería una lástima que se perdiera ahora?
¡Por cierto!, aquí tenéis el enlace con esta interesante web:
http://www.geocities.com/ziengarras/02.htm