La Agüica de Bechí
Es otra de las fuentes conocidas del término. El nombre viene de su cercanía al camino que atravesaba (y atraviesa) estas montañas, y que antes de que se hiciera la carretera, era usado por los habitantes del pueblo para dirigirse a Eslida, y de ahí a otros pueblos más grandes de la plana, como Artana y Bechí. Es un lugar muy concurrido, sobretodo a lo largo de los fines de semana de primavera y verano, pues se accede muy fácilmente a este manantial paseando por el borde de la carretera Chóvar-Eslida. Se llega a la fuente poco después de pasar el "Puente Pili", puente que cruza la Rambla del Carbón, y desde el cual se bifurca el camino que lleva hacia el Hembrar, las Minas de Mercurio o la Nevera. Poco después de la Agüica de Bechí, y siguiendo la carretera, se llega al "Mirador", un balcón construido artificialmente en la montaña, junto al borde de la carretera, y desde el que se presenta una excelente vista del pueblo.
Itinerario Botánico
Los amantes de la Botánica que se encuentren en Chóvar están de enhorabuena: se hallan en uno de los lugares con la flora más rica de toda la Comunidad Valenciana. Además del espectacular bosque de alcornoques (Quercus suber) que se extiende por Chóvar y otros municipios (Azuébar, Almedijar, Ahín, Eslida, Artana, Alfondeguilla), también podemos encontrar el típico bosque mediterráneo (pinos, encinas o carrascas) o la maquia (lugares de vegetación de baja altura, poca exuberancia, pero un gran número de especies). La diferenciación del término en dos grandes zonas en cuanto a tipo de tierra, presta asimismo una tremenda variedad de especies en muy poca distancia.
Para empezar, hablaremos de las especies cultivadas. Puesto que nos hallamos en una zona de secano, imperan las leñosas, siendo tres las que se llevan la palma: el almendro (Prunus dulcis), el olivo (Olea europaea) y el algarrobo (Ceratonia siliqua). Otras leñosas de menor importancia son la vid (Vitis vinicola), la higuera (Ficus carica), el almez o "cameta (Celtis australis), el cerezo (Prunus avium), el manzano (Malus sylvestris), el peral (Pyrus communis), el ciruelo (Prunus domestica), el melocotonero (Prunus persicum), el albaricoquero (Prunus armeniaca), el nogal (Juglans regia) y el acerolo (Crataegus azarolus). También hay que mencionar los cítricos como el naranjo (Citrus sinensis) y el limonero (Citrus limonum), así como al níspero (Eriobotrya japonica). En las pocas hectáreas de huerta se puede encontrar tomate (Lycopersicum esculentum), pimiento (Capsicum frutescens), patata (Solanum tuberosum), judía (Phaseolus vulgaris), cebolla (Allium cepa), ajo (Allium sati!
vum), acelgas (Beta vulgaris), espinacas (Spinacia oleracea) haba (Vicia faba), melón (Cucumis melo) y calabazas (Cucurbita sp.). En los campos de cultivo existe además un amplio abanico de flora espontánea, o lo que comúnmente se conoce por malas hierbas; estas plantas también pueden aparecer en los bordes de los caminos o en antiguos campos "recuperados" por el monte. Algunas de estas plantas son "viejas conocidas" y reciben nombres particulares en el pueblo, como las "rabanisias" (Diplotaxis erucoides, Diplotaxis sp.), la "verdolaga" (Portulaca oleracea), las "ensalás" (Sonchus tenerrimus, Sonchus oleracea, Senecio vulgaris) y los "bledos" (Chenopodium album, Amaranthus spp.). Otras especies muy comunes son Calendula arvensis, Sisymbrium irio, Hordeum murinum, Capsella bursa-pastoris, Bromus spp., Avena fatua, Poa annua, Lobularia maritima, las amapolas (Papaver rhoeas y P. dubium), Fumaria officinalis, Erodium malacoides, las ortigas (Urtica major y U. minor), Muscari at!
lanticum, varias especies de Euphorbias o lechetreznas, varias especies de malvas, Lavatera cretica, diferentes tipos de cardos (Centaurea spp., Onopordum spp.), Hippocrepis sp., Lamium amplexicaule, tréboles (Trifolium spp.), Taraxacum officinale, Geranium pusillum, Plantago major, Anagallis spp. y Vicia villosa subsp. Pseudocraca.
Además del mencionado alcornoque, los otros grandes árboles del término son los pinos, de los cuales podemos hallar dos especies (Pinus halepensis y P. pinaster). En el estrato inferior del bosque, y a la sombra de (muchas veces) estos gigantes encontramos las jaras (llamadas aquí "bojas") que corresponden a tres especies: Cistus albidus, C. ladanifer y C. monspeliensis, distinguibles por sus flores rosas (la primera) y por sus manchas marrones en los pétalos (la segunda). Son muy comunes también los brezos o "brucs" (Erica arborea y E. multiflora), la zarzaparrilla (Smilax aspera), el aladierno (Rhamnus alaternus), las anacardiáceas lentisco (Pistacia lentiscus) y zumaque (Rhus coriaria), varios tipos de aliagas (Genista scorpius, Calycotome spinosa), la esparraguera o "esparguera" (Asparagus officinale), la zarza o "barseral" (Rubus ulmifolius) y el rusco (Ruscus aculeatus). En zonas de más humedad podemos encontrar dos especies de madreselvas (Lonicera implexa y L. selvat!
ica), el durillo (Viburnum tinus) y el madroño o "alborsero" (Arbutus unedo); cuidado al consumir el fruto de este último (el "alborso"), pues por su alto contenido en taninos puede resultar indigesto. Intercalados con pinos, existen otros arbustos de mayor porte (ya casi árboles) como el enebro (Juniperus oxycedrus) o las "carrascas" (Quercus ilex). En la maquia podemos encontrar la flora más adaptada a condiciones de sequedad, como el romero (Rosmarinus officinalis), el tomillo (Thymus vulgaris), varios tipos de Salvia, el cantueso o "tomanís" (Lavandula stoechas subsp. Stoechas), la siempreviva de monte (Helichrysum stoechas), la "hierba de olivas" (Satureja obovata), el rabo de gato (Sideritis tragoriganum), la aprovechada "chumbera" (Opuntia ficus-barbarica) y el "crespinell" (Sedum sediforme). Cercano a los cursos de agua, o alrededor de las ramblas ya tenemos la flora típica de lugares húmedos, como las cañas (Arundo donax), la venenosa adelfa o "baladre" (Nerium olea!
nder), la peligrosa "bambollera" (Euphorbia characias), la siempre presente hiedra (Hedera helix), la pervinca (Vinca difformis), el lirio (Iris germanica), varios tipos de helechos o "falagueras" (Ceterach officinarum, Polypodium cambricum, Asplenium trichomanes), el culantrillo (Adiantum capillus-veneris) y la cola de caballo (Equisetum telmateja).
Otras especies curiosas identificadas han sido Medicago polymorpha, Veronica persica, Medicago minima, Hioscyamus albus (cuidado con esta, que es muy venenosa!!), Medicago orbicularis, Vicia monantha sbsp. calcarata, Anthyllis tetraphylla, Veronica palita, Alysum alissioides, Stellaria media sbsp. media, Orobanche latisquama, Teucrium pseudochamepitys, Oxalis corniculata, Antirrhinum barrelieri sbsp. litigiosum, Lathyrus clymenum, Cimbalaria muralis y Coris monspeliensis subsp. fontqueri. Aprovechamos estas líneas para brindar nuestro agradecimiento a Carlos Zornoza y Lorena Jordán que, además de ser unos grandes amantes de la botánica, son también unos excelentes amigos y colaboradores.
Por último, tenemos previsto introducir una nueva sección en la página web, que tratará de las virtudes terapeúticas y medicinales de todas aquellas plantas que se puedan encontrar en Chóvar, haciendo hincapié en todas aquellas que han tenido un uso tradicional en el pueblo, como el "poleo de monte", el "inebro" o el "rabo de gato".
En resumen, pasear por cualquier zona del término es como adentrarse en un enorme jardín botánico, y desde estas páginas animamos a todos aquellos amantes de las plantas y de la naturaleza en general, para que se den una vuelta por Chóvar. Vale la pena. (Agradecemos la colaboración prestada en la identificación de algunas especies a Carlos Zornoza y Lorena Jordán. Gracias!)
El Poblado Íbero
El Poblado Íbero más conocido de Chóvar está situado en la cima del monte llamado "El Rubial", y se trata de los restos de un asentamiento de época ibérica, que certifica el hecho de que en Chóvar ya había pobladores en la época prerromana. Este poblado fue construido por los íberos de la tribu de los edetanos, la mayoritaria en el norte de la provincia deValencia y el sur de Castellón. Los vestigios del paso de estas gentes son muy escasos: los cimientos de sus construcciones, fragmentos de cerámica y algunas monedas, si bies esto último es bastante difícil de encontrar, debido al expolio (porque no decirlo) que ha venido sufriendo este lugar. Se pueden observar también los restos de lo que podrían ser sus tumbas o lugares donde reposaban sus restos funerarios. Quizá parte de la sangre que corre por nuestras venas es similar a la que movió el corazón de este mítico pueblo, acaso algunos topónimos de parajes choveros, como Guarga (del ibero Karr- = "piedra") o Tarraguán son !
indicios de que su estancia en la zona fue más larga de lo que se cree, y probablemente hayan llegado hasta nuestra época (aunque muy modificadas, sin lugar a dudas) algunas costumbres y maneras de actuar. En cualquier caso, desde aquí aconsejamos a todo el mundo que haga una visita a este lugar, pues permanecer allí durante unos instantes puede servir para remontarse a épocas pasadas...pero de forma más sana y edificante que viendo la televisión.
La Casa del Negro
Este es el nombre que reciben las ruinas de una casa solariega situada en lo alto del collado de Eslida, el puerto de montaña atravesado por la carretera que une los municipios de Eslida y Chóvar. La historia de esta casa es bastante curiosa: parece ser que fue propiedad de un indiano, es decir, de un emigrante español a las Indias Occidentales (América), que regresó cargado de fortuna, y que quiso morar en este lugar privilegiado en cuanto a riqueza natural. Parece ser que el dueño de la mansión poseía un criado procedente de Guinea Ecuatorial. Antigua colonia española en África. Dicho criado bajaba periódicamente al pueblo de Chóvar a realizar algunas compras, siendo probablemente la primera vez que un individuo de etnia africana visitaba el pueblo (al menos en el siglo XX, cuando la presencia de los moriscos ya era un recuerdo). En las gentes de Chóvar quedó esta imagen grabada en la memoria, y se le llamó entonces a la casa perdida del monte con el afectuoso nombre de "C!
asa del Negro" (digo esto último sin malicia de ninguna clase), pues era ésta la casa de donde venía este "extraño" personaje. Actualmente se encuentra esta casa muy deteriorada, y solo quedan en pie los cimientos y algunos lienzos de pared. Pero al menos, aun se puede disfrutar con la maravillosa vista sobre gran parte del término de Chóvar, que se puede realizar desde el mismo monte donde se halla la destruida mansión. Como última curiosidad, cerca de la Casa del Negro es fácil encontrar restos de trincheras que fueron empleadas en las últimas contiendas de nuestra indigna guerra civil, que según se dice finalizó cuando el frente se hallaba en nuestro pueblo.
La Cueva de los Calaricos
En el paraje de los Calaricos, en el linde este del término municipal de Chóvar, se halla una pequeña gruta, cuya belleza es incomparable debido a sus espectaculares estructuras de estalactitas y estalagmitas. El terreno de aquella zona es de calar (piedra caliza), y el agua se ha ido encargando a lo largo de milenios de horadar las profundidades de la roca, hasta dejar esas formidables construcciones naturales. La entrada de la cueva es muy pequeña, y es aconsejable ir preparado con un cierto equipo (cuerdas, linterna), así como ir acompañado de algún conocedor del terreno. Se deberían abstener todas aquellas personas pacientes de claustrofobia. Asimismo, aprovechamos estas líneas para decir que las estalactitas y estalagmitas donde mejor se ven es en la propia cueva...no es necesario arrancar algunas de ellas para llevárnoslas de recuerdo a nuestra casa: la naturaleza tarda milenios en formar esas columnas, mientras que un desalmado puede destruirlas en pocos minutos.
La Fuente Fresca
Se trata de una fuente situada media hora del pueblo, a la que se accede fácilmente siguiendo la pista que se dirige desde Chóvar al pantano, y que continúa en dirección al Hembrar (uno de los montes más conocidos del pueblo) y las Minas de Mercurio. El camino se encuentra en perfecto estado de conservación, y es ideal para realizar un paseo de corta duración, al cual se pueden apuntar tanto mayores como los más jóvenes. A los lados de la senda podemos observar pinos, alcornoques y multitud de arbustos y plantas típicos de estos bosques tales como la jara, el brezo, el lentisco, la aliaga, la zarzaparrilla, los helechos, la madreselva, etc. El curioso nombre de esta fuente procede de la temperatura del agua en la época veraniega, particularidad que la hace especialmente agradable, sobretodo después de haber realizado la caminata (que como siempre, es corta para algunos, pero excesivamente larga para otros!!).
La Fuente del Lobo
Es otra de las fuentes más conocidas del pueblo. Es destacable el elevado número de fuentes y manantiales existentes en todo el término municipal de Chóvar, lo cual dice mucho de la calidad y riqueza de sus aguas, de contrastada fama. Esta fuente se encuentra en las laderas Pico Bellota, un poco escorado hacia el este, bastante cerca del monte llamado Puntal del Aljibe o "Mezquita". Lo más curioso es el nombre de esta fuente, ya que sugiere la posibilidad de que en otras épocas los lobos campaban a sus anchas por estos vericuetos. Esta teoría se ve reforzada por la presencia del "lobo" en otros topónimos de la localidad, por ejemplo en "Cantalobos", un paraje situado en el sureste del término municipal, cerca del antiguo camino que llevaba a Alfondeguilla. Hubiera lobos o no, en cualquier caso, fueron tiempos pasados, y ahora recomendamos a todos ir a visitar esta fuente...sin miedo a que ninguna fiera enorme y peluda nos devore.
La Nevera
La Nevera es una edificación árabe, utilizada en aquella época para la acumulación y conservación de la nieve recogida durante el invierno. Dicha nieve acababa transformada en hielo, y éste era utilizado durante el resto del invierno, sobretodo en la época estival, para diferentes usos, como la conservación de alimentos, la confección de refrescos, etc. A lo largo de toda la Comunidad Valenciana hay diseminadas múltiples ejemplos de construcciones de estas características; en otras comarcas reciben el nombre de cavas o "caves", según si la zona es valenciano-parlante o no. La Nevera de Chóvar se halla en muy buen estado de conservación (no hace mucho fue restaurada), y todavía se puede la bóveda del techo de forma cónica. Asimismo, desde los alrededores se presenta una fantástica vista, pudiendo observarse a lo lejos el Penyagolosa, además de otras cumbres de la propia sierra, como el Castillo de Castro; éste último no se trata de un castillo hecho por la mano del hombre, si!
no más bien un "capricho" natural. Vale la pena "perder" el tiempo paseando por el monte para llegar hasta ella. Y para los más "cómodos", decir que la pista forestal que da acceso hasta ella se encuentra en buenas condiciones.
La Torreta
Se tratan de una pequeña torre o atalaya de construcción árabe, situada a diez minutos del pueblo de Chóvar, en las faldas del monte "El Rubial", a relativamente poca distancia de donde se halla el Poblado Íbero, del cual también se habla en esta sección. Al lado justo de esta torre hay un aljibe o "ajup", y por los alrededores se adivinan algunos restos de muros y sillares esparcidos, lo que denotan que quizá la Torreta era solo una parte de una construcción de mayor tamaño. Algunas fuentes comentan que la Torreta es una parte de un grupo de edificaciones defensivas, constituidas por el Castillo de Azuébar, la Torreta y la Punta de la Sartén (otra torre árabe de Chóvar); desde las tres se ejercía una vigilancia intensiva de gran parte de la zona (parte de los valles formados por las ramblas de Ajuez, Carbón y Azuébar), para prevenir cualquier ataque o incursión enemiga; en caso de que esto ocurriera, se hacían señales de un lugar a otro, bien mediante espejos, o con humo, c!
on el fin de avisar a la población y preparar inmediatamente la defensa. Se especula que puedan existir algunos otros restos de construcciones relacionadas con las tres comentadas, pero que tuvieran la misma función. Lo que se sabe seguro es que el jefe principal del pequeño grupo armado que defendía el pueblo permanecía en la Torreta, aunque el mejor punto de vigilancia es sin duda la Punta de la Sartén.
Las Balsas
La existencia de multitud de huertas en los dos pequeños valles que se hallan junto al pueblo, necesitó la presencia de estanques para almacenar agua. Así, los antiguos pobladores de Chóvar construyeron las Balsas, para poder regular los riegos mediante un ingenioso sistema de turnos. En todos estos menesteres influyeron notablemente los 900 años de presencia musulmana, pues es bien sabido que fueron los árabe los promotores de toda la red de acequias que surcan los diferentes pueblos y rincones de la Comunidad Valenciana. No cuesta mucho trabajo sentarse junto a una de estas balsas, cerrar los ojos y contemplar a nuestros antepasados dirigiéndose a sus pequeños huertos...hasta que el estridente ruido de una moto atravesando la carretera nos saque de nuestro ensueño.
Las Carboneras
Paraje situado al noroeste del núcleo urbano de Chóvar. La entrada se halla contigua a la planta Envasadora de Aguas. Se trata de un lugar muy concurrido en findes de semana y periodos vacacionales, debido a que allí existe un merendero donde está permitido hacer fuego. Al mismo tiempo, encontramos allí varios bancos y mesas de piedra, y con todos estos medios es posible disfrutar allí de una excelente "turrá de carne" en un ambiente natural frondos, rodeados por añosos alcornoques, y sobre un suelo alfombrado de bellotas. Hace años se hallaba allí la llamada "Fuente del Alcornoque", pues fue colocado un caño en el interior de un tronco de alcornoque, de tal modo que parecía que el agua brotaba de dentro del propio árbol. Junto al paraje pasa la Rambla del Carbón, una de las dos que surcan el pueblo. También allí, hace muchos más años, se realizaban las llamadas "carboneras", que dieron nombre al paraje. Estas "construcciones" se ejecutaban para la elaboración de carbón vege!
tal, mediante un proceso de combustión lenta y con poco oxígeno de leña, tapada ésta por un montón de tierra. El carbón vegetal era prácticamente el único combustible empleado en los tiempos en los que todavía no se sabía que era la luz eléctrica, ni se había visto nunca la anaranjada botella de butano.
Las Eras
Existen muchos edificios y lugares del pueblo que dan fe de su pasado, y que los avances de la técnica se encargaron de relegar. Entre ellos cabe citar el Lavadero, el Molino o las Eras. En el lugar donde actualmente se emplaza la Piscina Municipal se encontraban éstas últimas; eran los lugares donde se efectuaba el trillado de los cereales, para posteriormente ser trasladado al molino, donde sería transformado en harina. Para la gente más joven de las ciudades, acostumbrado a consumir todos los productos envasados y enlatados, es necesario que exista esta memoria histórica. Hoy en día se le sigue llamando las "Eras" al campo de fútbol de tierra contiguo a la Piscina. Podemos estar contentos, pues al menos su nombre persistirá, y con éste el recuerdo de la vida de Chóvar en otra épocas. Es nuestra obligación conservar esta memoria.
Las Minas de Mercurio
En las décadas de los 60 y los 70 se encontraron funcionales en Chóvar unas minas de cinabrio, mineral del cual se extrae el mercurio. Estas minas atrajeron a muchos habitantes de otros lugares de la Península, que vinieron al pueblo para trabajar, y posteriormente se quedaron en Chóvar a vivir. Las minas se encontraban en la parte noreste del término. La orografía de aquella zona intercala el rodeno (arenisca) con el calar (piedra caliza). La concurrencia de un gran número de corrientes de aguas subterráneas hace que todos aquellos montes se encuentren totalmente horadados y surcados de cuevas, grutas, simas y pozos. Este hecho le confiere a aquellos terrenos una cierta peligrosidad, con lo cual siempre es recomendable realizar la expedición a aquellos parajes acompañados por una persona experta, o bien por algún vecino del pueblo. Por allí se halla el "pozo Malacate", una sima que comunicaba algunas de las minas, y que podría servir de ventilación (la palabra "malacate" p!
rocede de la lengua azteca, pues era un artilugio a base de palancas y poleas, que se utilizaba en las minas de México para transportar minerales y agua, a modo de montacargas; el artilugio fue adaptado con el paso del tiempo, pero siguió designándose del mismo modo). En el habla chovera, el "malacate" se asocia al lugar donde se querría echar algo para que desapareciera, incluido personas...es siempre curiosa la fascinación que han padecido los hombres de todas las épocas por las cuevas y minas.
Los Corrales de Guarga
Poco después de pasar el puente tras el cual se unen las dos Ramblas del pueblo, bordeando la vertiente este del monte Rubial (el del Poblado Íbero), entramos en el camino que nos llevará al paraje de Guarga. Se trata de otra pequeña excursión que se puede hacer desde el pueblo, que no ocupa demasiado tiempo, si bien es suficiente para "desatascar" los pulmones. La pista nos lleva finalmente a unos antiguos corrales de ganado, los Corrales de Guarga, utilizados desde hace siglos por pastores que querían dejar a sus bestias a resguardo de las inclemencias meteorológicas. Estos pastores recibían el nombre de "albajantes", y pasaban en el pueblo temporada invernal, hasta que la llegada del buen tiempo les ponía de nuevo en marcha hacia sus tierras de origen, junto a todas sus reses. Desgraciadamente, tanto estas labores como estas construcciones han caído en desuso, como tantas otras edificaciones del pasado de Chóvar. Sabemos también que estos corrales fueron utilizados en la !
Edad Media como zona de mercado, y hasta aquí acudían gentes de los pueblos cercanos. Se dice también que fue en estos corrales donde se reunió un grupo de simpatizantes del partido republicano en febrero de 1873, poco antes de la proclamación de la I República; parece ser que acudieron una pareja de "compromisarios" de cada uno de los pueblos de los alrededores (Chóvar, Azuébar, Segorbe, Soneja, Ahín y Eslida). En realidad no ha trascendido nada de lo que se acordó en aquella reunión, aunque seguramente se decidirían los pasos a seguir en aquellos inciertos momentos. Hoy en día nos basta con quedarnos un poco entre sus muros, olvidar momentáneamente los problemas de nuestro mundo; quizá serían los mismos problemas que se discutirían en aquella reunión. Difícil saberlo.
El Cerezo de la vaquera
En las mismas faldas del Pico Bellota (o Peña Billota) se encuentra la fuente llamada "El Cerezo de la Vaquera", un precioso enclave rodeado de alcornoques, y junto a ellos multitud de especies botánicas que denotan la lata humedad de este ambiente: helechos, madreselvas, vincas, zarzas (los conocidos "barserales"), etc. La frondosidad de este paraje es digna de un bosque continental o de clima oceánico, y mucho más impropia del bosque mediterráneo. La visita a esta fuente es una excursión que cuesta poco tiempo de realizar, más o menos tres horas (ida y vuelta) desde el pueblo. Poco antes de este paraje nos encontramos con "El Prad", una zona de pastizales y llana entre las altas montañas circundantes, de ahí el nombre que ostenta. Según se dice, en este lugar se encuentran los vestigios más antiguos del pueblo, pues en algunos trabajos se indican que los valles contiguos al Pico bellota fueron los más habitados en época musulmana.
El Lavadero
Antes de que existiera la lavadora, maravilloso invento de la ingeniería del siglo XX, las mujeres de Chóvar (entonces no había "igualdad" de sexos) iban a lavar la ropa al "Lavadero", por el que corría siempre el agua. Éste se sitúa frente a una de las entradas del pueblo, donde asimismo se encuentra la fuente conocida popularmente por "Abrevadero", y que como su nombre indica, era también utilizada para que las caballerías saciaran su sed (hoy hacen lo propio los ciclistas y excursionistas...sin afán de comparación). El Lavadero no era únicamente el lugar donde se realizaba la colada (llamada "bugá"), era también punto de encuentro y un sitio donde se efectuaban los comentarios, bromas, chascarrillos, se arreglaban matrimonios, se cerraban tratos, se zanjaban disputas (o se abrían otras), y un largo etcétera. Se puede decir que en ese lugar se "gobernaba" al pueblo, hasta que la "pérfida" lavadora vino a llevarlo al olvido.
El Pantano
El Pantano de Chóvar se encuentra a cinco minutos del pueblo. Se trata de un embalse de construcción árabe, pues se estima que su base comenzó a ser construida en el siglo XII. La pared fue ampliada posteriormente alrededor del año 1900, y en la actualidad presenta una altura de 12 metros y una capacidad de 30.000m3. Es alimentado por las crecidas del barranco del Ajuez. Este curso de agua estacional es conocido en el pueblo también bajo el nombre de "Rambla l'Ajues", y recoge las aguas de avenida de la zona norte-noreste del término municipal; las aguas de esta rambla riegan asimismo unas pequeñas parcelas de huerta, que ayudan a abastecer a más de una despensa. Por sus dimensiones, se trata de un pequeño embalse, o incluso, si se quiere, de una gran balsa, pero en Chóvar ha recibido desde siempre el cariñoso nombre de "Pantano", y es así como debe de ser conocido y presentado.
El Pico Billota
La montaña más alta del municipio de Chóvar es el Pico Bellota, comúnmente conocido por "Peña Billota", y que posee una altura de 958 metros. Es muy curioso el nombre que recibe la Peña, que probablemente sea debido a su forma apuntada y prominente, en relación a los montes contiguos, o bien a la cantidad de alcornoques que existen en sus alrededores (en árabe se llama "balluta" a las encinas, árboles del mismo género botánico). Es curiosa la asociación que ha habido entre bellota-glande (prepucio)-falo-pico, constante en los hombres de todas las culturas. No sería descartable pensar que los antiguos pobladores íberos hubieran adorado esta mole de piedra; en cualquier caso, lo que si que está comprobado es que en su cima se encuentra un pequeño asentamiento de la edad del Bronce, en el que se descubrieron algunos fragmentos de cerámica. Con un poco de paciencia (y cuidado!!)se puede llegar hasta la cima, desde la que se tiene una excelente vista en días claros y serenos. No !
obstante, recomendaremos subir al Puntal del Aljibe por la mejor accesibilidad de la cima, y porque su panorámica no tiene nada que envidiarle. A los pies de la Peña corre la Rambla de Billota, que acaba desembocando en la Rambla de Azuébar. En la ribera de esta rambla se erigió hace décadas una fábrica de licores, de la que aun se conservan la estructura de las paredes. En las laderas de Billota se yergue el pino más alto de la localidad; este árbol ostenta el record después de que el pino Fraileta (un coloso del reino vegetal!) pereciera en el gran incendio de 1981. La subida a este pico puede suponer una muy buena terapia para aquellos que quieran dejar de fumar...
El Puntal del Aljibe
Este es el nombre de la segunda montaña más alta de Chóvar, con 948 m sobre el nivel del mar. Recibe su nombre porque al lado de la cima, en la vertiente norte, se halla un pequeño aljibe o "ajup" de época árabe. Curiosamente, el nombre más conocido de este monte entre los vecinos de la localidad es "La Mesquita", dejando patente las profundas raíces musulmanas que todavía se encuentran entre nosotros, imposibles de borrar (no en vano, los musulmanes estuvieron en nuestras tierras casi mil años, mientras que nosotros, los "cristianos", solo estamos desde 1609). En la cima hay instalada una torre de telecomunicaciones (el "repetidor") y una caseta con vigilancia permanente contra incendios forestales (recordemos que la Sierra de Espadán es Paraje Natural). Desde allí se contempla una excelente panorámica: las estribaciones de la Sierra Calderona y los primeros contrafuertes de la sierra de El Toro, las extensas planas de Castellón y Valencia, surcadas de pueblos y masías (lle!
gando incluso a entreverse los primeros edificios de la capital del Turia), una magnífica perspectiva de toda la Sierra Espadán, con varios picos entre los que destaca el mismo Espadán (1099 metros). Lo más sorprendente es poder contemplar el azulado resplandor del mar, y sobretodo, mirando en dirección norte, se observa en lontananza al gran Penyagolosa, enorme mole que se destaca por todo el perfil de la provincia de Castellón. En pocos lugares de la zona se puede observar una vista tan bella como desde aquí. El Puntal del Aljibe es el linde entre los términos municipales de Chóvar y Eslida, y existe una pista asfaltada hasta la misma cima, lo cual facilita ampliamente su acceso.
La Punta la Sartén
La Punta (de) la Sartén es el nombre que recibe en Chóvar la pequeña torre que se halla en lo alto de la loma del mismo nombre, y sobre cuyas faldas se asienta la misma población de Chóvar. Parece tratarse del mismo tipo de construcción que la Torreta, mencionada en esta misma sección, y que podría tener un fin defensivo. Puede que se efectuarán señales con fuego entre ambas torres. Hoy en día tan solo queda en pie de dicha torre uno de los muro, así como los cimientos de los otros. Se puede pensar que quizá sería en la Punta la Sartén donde se cobijarían los antiguos moradores de Chóvar (o de Zucaina Chova, nombre del pueblo en aquel remoto tiempo) en caso de ataque. En cualquier caso, y de vuelta al mundo de hoy en día, es recomendable la visita del lugar para contemplar la fabulosa panorámica del pueblo y los alrededores que se divisa desde sus alturas.